miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mad World

Mi amiga Lu anda perdida por Pingyao, pueblo remoto de la provincia de Shanxi, que no Shaanxi (allí donde los guerreros). Mientras tanto yo dejo pasar las horas de Oficina porque a estas alturas ya poco me queda por hacer. Lo que toca ahora se llama incertidumbre y la mejor forma de combatirla es la apertura de mente. Así paso el día, relativizando, pensando en otras vidas fuera de lo que se espera que sea la norma. ¿Quién lo espera y qué norma? Porque caminos hay muchos y todos en paralelo, no hay uno central más ancho para el emperador y otros laterales para el resto del pueblo (tal y como sucede a la salida de la Ciudad Prohibida). Mi árbol de decisión sigue ramificándose y yo sigo hacia delante mirando hacia atrás de tanto en tanto. Creo que acabaré en el reino de Olar con el príncipe Almíbar. Qué alegría que la señora Ana María Matute haya ganado nuevo premio.



http://es.youtube.com/watch?v=DR91Rj1ZN1M
http://es.youtube.com/watch?v=SmVAWKfJ4Go&feature=related

lunes, 10 de noviembre de 2008

Nieblas y frío

Mi pequeña y gran amiga Lu ya está aquí, conmigo, con sus paseos locos en bici y nuestras partidas de cartas absurdas. El pasado domingo viajamos ella, Darius y yo a Chengde, pueblo a unos 250 km. de Pekín. Se tardan de cuatro a siete horas en tren, y unas cinco horas en autobús. Conclusión: vayamos en tren, y regresemos en bus. Conclusión: es como ir y volver en el día a Barcelona desde Madrid. Ea, cosas que nunca se harían allá en el homeland, hoy las hago sin cesar en mi nuevo destino. Bueno, ya no tan nuevo.

Chengde tiene templos tibetanos que rodean el parque de descanso y de caza de los emperadores de la dinastía Qing, allí vivió Cixi, la primero concubina y después madre del siguiente y cuasi último emperador (antes de Puyi habría aún dos más). Una mujer que siempre me interesó, mala, buena, loca, si bien las grandezas del Palacio de Verano y su gran barco de piedra se deben a esta mujer. Etapa convulsa de la historia de China, la pérdida de los puertos comerciales ante Europa, la firma de tratados humillantes que cedían el terreno a ingleses, alemanes y franceses. El levantamiento de los bóxers. Véase Tianjin, hoy ciudad industrial terrible que sin embargo aún conserva rincones que bien pueden recordar a London (exagero lo sé, pero es demasiado tiempo lejos de casa).

Las horas pasan y los días también, me encuentro en un estado de desidia laboral que veo difícil de superar. Ya no me queda nada en el convento, un mes y medio, madre mía. Seamos valientes, hay que salir del huevo y en eso estamos, creciendo y viviendo, la vida es corta, no es para andar preocupada por banalidades, dineros, tipos de cambio y demás. Lo importante lo tengo. Ahora queda cuidarlo y mantenerlo, qué fácil es cuando es fácil.

De pronto me ha asaltado un pensamiento: la convicción de que aquí en China los abuelos son más felices que en ningún otro lugar del mundo, son respetados, salen a la calle, se juntan en los parques, juegan, hablan, van con sus nietos de paseo, sonríen. Sobre todo eso, sonríen.
Darío y yo hemos decidido por ello volver en nuestra edad dorada a este gran país para jubilarnos (jubilación de no sé qué trabajo de momento, pero alguno llegará). Pues eso, para jubilarnos y mientras, volar cometas, cotillear con otros abuelos y andar pasito a pasito con pijama y pantuflas por la calle. Si con suerte podemos tener un carricoche chino entonces él conducirá y yo iré atrás sentada de espaldas a él mirando de frente a los coches. ¿Quedará alguna bici en Beijing dentro de cincuenta años?


sábado, 1 de noviembre de 2008

Noches de bohemia e ilusión

Hoy he perdido mi cartera, me la han robado en el Starbucks, allá donde sólo van guiris, aquéllos con la moral tan chunga como para querer sustraer los bienes ajenos. En cualquier otra parte de China esto no habría pasado, bueno sí, en Inner Mongolia, donde en el frío de la noche también fui víctima de un vástago de Gengis que osó quitarme el forro polar. Creo que en Madrid el año me habría ido peor.

La noche se ha truncado por este hecho y la pequeña Kilisi, Darius y yo hemos regresado a casa, nos hemos tomado un vino pamplonica y pasta del Annies. Hemos construido un Hutong, con tan mala suerte que un gato de la suerte y un león oriental han atacado nuestra recién terminada obra.

Por hoy nada nuevo que contar. Buñuel es lo más.



lunes, 27 de octubre de 2008

De vuelta, comenzamos

Terminó el Foro, termina ya casi el mes de octubre, mes de bodas, fiestas, vida en común con mi otro yo y muchos lugares nuevos de mi Beijing querido. Las colinas fragantes, el trekking de cuatro horas por la muralla, de Jingshaling a Simatai. Recuerdos de hace un año, cuando llegué, el olor del frío y los pinchitos de cordero, las clases de chino y mis amigos, las tardes de mails y conversaciones por skype.
Ayer vi una gran película, Wall-E, qué bonito pensar que dentro de 700 años los seres humanos serán bolas de carne sin apenas huesos para sostenerse de pie. Así hay ya casi algunos, fuera del mundo, sin mirar qué hay delante, sin pensar en lo que se ha vivido.

En medio de la crisis global y la incertidumbre, nuestro euro cada vez vale menos, y el yuan está fuerte como un toro. Ya no me separo de mi bici, fuera los taxis, más comida china y menos restaurante occidental. La humedad 0% vuelve a causar estragos en mi piel.

Un año más aquí, así lo quiero yo. ¿Cómo y dónde? No lo sé. El porqué sí lo tengo claro.


lunes, 6 de octubre de 2008

Totoro! Totoooooro!

De momento sólo diré que viva Kyoto y Tokyo, uno de los mejores viajes que he hecho por aquí. Volveré cuando dejer de ser frita (o freída, ambos valen al contrario de lo que pueda pensar la mayoría de la gente) por las hormigas trabajadoras.

lunes, 29 de septiembre de 2008

De las moscas del mercado


Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad - tus fallos. Como tú eres suave y de sentir justo, dices: "No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia. Mas su estrecha alma piensa: "Culpable es toda gran existencia". (...) Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.

Así habló Zaratustra.

Y me marcho a Japón, hoy no, mañana, hoy a Shengyang, ya cerca de Corea del Norte, allí donde estuve ayer negociando con los negociantes, de nuevo protagonista de una Ópera que nunca me aprenderé, sin embargo, ya estoy tranquila, estoy, aprendo, escucho, disiento.

Nos vemos el lunes hormiguitas.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Vivo

Muchas cosas en el último mes, muchos viajes, mucho ajetreo en la oficina, ya llega el otoño, aire respirable por las noches.

Mongolia Interior, Hong Kong, Xiamen, Guilin y Yangshuo, así han sido mis últimas tres semanas, viendo la estepa verde y las yurtas mongolas, viajando a Hong Kong para encontrarme con mi señor y con los barrios atestados de gente, rascacielos y tranvías; viaje a Xiamen, allá en frente de Taiwan, para trabajar y luego también disfrutar. Por último, Yangshuo, navegar por el río Li y montar en globo, justo coincidiendo con las fechas del festival de medio otoño en China, luna llena y magia en todas partes. Allí estábamos las tres, en la cumbre de la Moon Hill, observando un paisaje único.
Intento recuperarme de tanto agotamiento y asimilar tantas sensaciones y emociones. Casi treinta kilómetros en bicicleta por la China profunda junto a unas compañeras de viaje insuperables. Gracias.