jueves, 11 de febrero de 2010

Gong xi gong xi gong xi ni!


Ahhhhhh, que ya suenan los petardos... Me pregunto si este año tendremos un nuevo edificio en llamas, ejemplo claro de arquitectura efímera.

Que viene el tigre, pisando fuerte. Adiós al buey y su pesada carga. Año de no parar, mil cursos a la vista, el chino nivel pro, la cocina y las fotos. Y así recorro el calendario chino, llegué con el cerdo, que pronto se convirtió en rata, luego fue buey y ahora es tigre. Quizá no esté ya para ver el conejo, quién sabe, no aquí, pero sí en Lavapiés.
Ya he hecho mis propios revelados, nuestros muebles y cuadros. Nuestra casa hutong es digna de ver y ser vista, planta de naranjito y escalera a la terraza, arañas por doquier y vecinos que antaño fueron guardias rojas. Más no puedo pedir para mí misma. Perros pequineses que campan a sus anchas entre alcantarillas atascadas con noodles y hombres en pijama con chanclas de doraemon.

Seamos felices todos en la medida de lo posible. Hu hu sheng wei.
A Taiwan me iré y nadie me verá.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¡La encontré! Donde la ciudad monstruosa se convierte en pueblo y los pájaros vuelan sin rumbo, el silencio es absoluto y huele a chimenea. Un poco más al este de las torres de la Campana y el Tambor, antaño marcadores de los principales hitos del día, situadas en el eje central de Beijing, que de norte a sur es Qianmen, Tiananmen, Ciudad prohibida, la Colina del Carbón, la Campana y el Tambor, y mucho más al norte, el estadio del Nido. Todos los parques y altares, siguiendo los principios del ba gua en el feng shui, así como mi nueva casa, orientada al sur. Cada sábado por la mañana vemos el sol que nos mira en nuestra habitación al este. Ya a mediodía, si nos movemos al salón (en el centro de la casa), ahí sigue observándonos, y luego ya por la tarde, cuando sólo nos mira de reojo, mientras se esconde tras los tejados grises de la ciudad vieja.

Y qué cantidad de cosas se acumulan en dos años (cosas, sólo son cosas), y qué terribles que son las mudanzas. Todo sea por un año de novedades y una terraza sobre mi tejado, con vistas a los hutones del barrio.



Mientras me pregunto, ¿Por qué no hubo cielo azul en Madrid?¿Por qué estoy tardando tanto en leer la Montaña del Alma? ¿Cuándo iré a por mi título de chino? ¿Cuándo me darán mi visado y esta situación ilegal en la que me encuentro terminará?

viernes, 4 de diciembre de 2009

Hoy


Un año más, así es y así lo cuento. Aquí me quedo, entre el gris y el rosa, que siempre conjuntaron bien. Busco una casa en un hutong, entre barreños de plástico y fregonas con carácter. Entre cables y árboles huecos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Dongtian

Máxima -1ºC, mínima -11ºC...¡Hace un frío que pela! Yo no sé cómo se va a tomar Obama este clima continental, espero que lleve leotardos interiores como yo. Supercontinental diría yo. Recuerdo cuando hacía los mapitas en el colegio, coloreando las zonas según el clima: tropical, mediterráneo, polar, continental… Pues sí, por tercer año ya acusando estoy el invierno pekinés. Ya están los supermercados preparados con las baldas plagadas de calzones interiores y camisetas interiores polares. Un horror, tela acrílica que se electriza sólo con mirarla. Tanta sequedad propicia los calambrazos en cualquier momento: al dar la mano a quien toque y al cerrar la puerta del taxi o motocarro – si con suerte lleva puertas-.

En mi casa ya he repasado las juntas de puertas y ventanas con cinta aislante, y eso que las calidades de mi minihogar superan la media china (creo). Sigo sin entender cómo los chinos de mi vecindario aún disfrutan las partidas de ping pong en la sala acristalada que hay en el bajo, con todas las ventanas de par en par. A la fresca y tan contentos. Lo mismo la de la lavandería, día y noche –porque trabaja hasta bien pasadas las once- con la puerta abierta. Y los que venden pinchitos en la calle, y las abuelas que bailan cada día en la calle de Chaoyang a las ocho de la tarde. Aunque todos y cada uno de ellos se habrá cuidado bien de tener los riñones protegidos.

Como dicen los chinos, en invierno toca reponer energías, descansar, nutrirse bien, alimentarse con comidas de gran aporte calórico (hot pot, guisos grasos y frutos secos).

Lunes, comienza otra semana, veamos si pasa rauda y veloz como las otras 46 precedentes de lo que va de año.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Nieva en noviembre


Amanezco un domingo helador y al mirar por la venta sólo veo copos de nieve gigantes, que caen sin cesar sobre el suelo gris de Douban. El trajín de bicis puede que haya disminuido un poco, pero la gente sigue saliendo a pasear con un impermeable y el cuello al aire. Una raza superior, si ya lo digo yo...


Tostadas con mantequilla y mermelada de melocotón, café y un poco de orden en el hogar. Nos pertrechamos para la hazaña, calzones interiores, varias capas de camisetas, botones de invierno y la cámara de fotos. Hoy me comentan en la oficina que la nieve fue inducida...Ya me da igual, la magia fue la misma.

De nuevo, el mejor fin de semana.

Hoy lunes, la vida que sigue, las rodillas heladas y el riñón granizado. Hasta el veinte de noviembre no ponen la calefacción, lo dijo Mao y así toca aguantar.

sábado, 10 de octubre de 2009

Dos años


Ya se terminó la fiesta nacional y aquí anda el pueblo sin saber qué hacer, bueno sí, la Expo de Shanghai, que ya dentro de poco toca. Esto es una carrera permanente a ningún lado, la de ellos digo. La mía sigue siendo un pedaleo en bici entre coches y motocarros, atravesando parques, megaconstrucciones comunistas, parques de abuelos que pasean a los pájaros, rascacielos hipermodernos, hutones cochambrosos y avenidas modelo. Esta ciudad, que lo tiene todo pero no tiene nada, que por mucho tiempo que pase jamás será acogedora. Las vidas están demasiado programadas, demasiado poco espacio tiempo para el ser. Y esos ojos que no ven nada, ese show de Truman al que muchos expatriados, se acogen y se acomodan. Y esos otros que lo critican todo.

El país, que se lo han cargado, no hay nada que hacer: tierras estériles, paisajes inverosímiles, por el horror de los mismos, el azulejo visto y el cemento, el campo que no es campo, tierra estéril, bosques inexistentes, cielo gris, aire irrespirable. Me cuesta tanto creer y entender…Así cada día, intentando acercarme a algo que se encuentra a diez mil años luz. El grupo, el individuo que no existe. Las órdenes y comandos, ningún hervidero de ideas. Y como en todo, nunca hay un todo, aunque formemos parte de lo mismo: algunos hay, que no son iguales.

Pasteles de luna, en el medio otoño, menos mal que aún queda el calendario lunar, el más fiel a la vida, la tradición, la agricultura, aunque mejor sería decir que son éstas las fieles al calendario, a las estaciones, los ciclos lunares, los solsticios y equinoccios, así las fiestas paganas se convierten en religiosas, sin embargo, el origen es el mismo, aquí y en todas partes. Conclusión, la unicidad del todo. Pero ninguno igual.

Así estaba yo, en Xiamen, a orillas del estrecho de Taiwán, tomando pastelitos de luna (yuebing), mirando a Catalina en el momento del año que más brilla.

domingo, 27 de septiembre de 2009

:)


Hoy google me avisa de que es el aniversario del naciminento de Kongzi, Confucio para los amigos, tan sabio, tan tradicional, tan de su pueblo, Qufu, aquel lugar, a dos-tres horas en bus desde Taishan, donde jamás pude comer peor, rodilla de cerdo hervida y un terrible plato de huevo con tomate (el mítico xihongshi chaojidan, imposible que salga malo, apuesta segura en cualquier chino excepto en Qufu).

Y luego en chino muestra el buscador lo siguiente: 有朋自远方来,不亦乐乎 (you peng zi yuan fang lai, bu yi le hu), esto es, ¿No es uno de los mayores placeres de la vida tener amigos que nos visitan desde lejos?
Mis amigos, los buenos, sinceros, comprensivos. Complicidad absoluta, el tiempo que no pasa. La vida es corta para perder el tiempo leyendo malos libros - frase acuñada por el abuelo de una gran amiga- y compartiendo el tiempo con la hipocresía y la falsedad. Aléjome de todo eso, que ya somos mayores.

En este caso yo he sido la visitante, y también ha sido un gran placer: los amigos, la familia, bodas y mis madriles. La vuelta quizá sea difícil, pero la vida es así, sacrificio y alegría. Un poquito de los dos, en nuestro hogar pekinés, y qué suerte tengo, que la carrera de obstáculos la corro con quien más quiero, al son de los mejores hits del momento.