Entre otros capítulos interesantes de nuestro viaje a Anhui, la subida de cinco horas a la Montaña Amarilla es casi lo menos emocionante. Me quedo con los pueblos y las vidas duras, la China profunda y tosca, los viajes en carricoche hasta un pueblo horrible, con una zona amurallada algo más reseñable. Con unos estudiantes que nos invitan a su escuela. Los restaurantes con el plato del día bien fresco a la entrada del mismo: conejo, búho, serpiente, erizo, pavo, paloma, ranas. Uno al lado del otro, cada uno en su jaula o barreño, esperando a ser desollado o desplumado según toque y cocinado en un wok aderezado con guindilla y aceite de sésamo.
martes, 13 de abril de 2010
Qingming en Anhui
Entre otros capítulos interesantes de nuestro viaje a Anhui, la subida de cinco horas a la Montaña Amarilla es casi lo menos emocionante. Me quedo con los pueblos y las vidas duras, la China profunda y tosca, los viajes en carricoche hasta un pueblo horrible, con una zona amurallada algo más reseñable. Con unos estudiantes que nos invitan a su escuela. Los restaurantes con el plato del día bien fresco a la entrada del mismo: conejo, búho, serpiente, erizo, pavo, paloma, ranas. Uno al lado del otro, cada uno en su jaula o barreño, esperando a ser desollado o desplumado según toque y cocinado en un wok aderezado con guindilla y aceite de sésamo.
jueves, 1 de abril de 2010
Recuerda
Cada semana aprendiendo en el tú a tú con mi profesor de chino, en el choque cultural permanente con mis compañeros de oficina, herméticos ellos, paranoica yo, la cocina y la comida china, la ciencia del supermercado, la ciencia de las abuelas, el cineforum apasionante de cada noche. Alicia y el sombrerero loco, ochenta céntimos de euro, fila 10, centrados, en un sofá blanco mirando al sur, allá en un hutong del barrio de Dongcheng, que amenaza con ser derribado por órdenes del Gobierno, así para crear un terra mítica, con centros comerciales y compradores compulsivos.
¿Qué fue del Tívoli, el Benlliure o el Juan de Austria? Pocos cines ya en Madrid, ¿Dónde irán a parar las fregonas y barreños, las casas de ladrillo visto, sus vecinos, el ethos y el pathos del barrio? De la ciudad entera, esas viviendas llenas de cacharros, trastos, olor a aceite, orinales, coles gigantes, termos, tazas de latón. Desaparecerá, para mí y para todos, el barrio que rodea la campana y el tambor, el corazón de la ciudad. Se parará, y con él las vidas duras, la curiosidad de quienes quieren saber y conocer más. No hay marcha atrás, no hay tiempo para la melancolía, así dicen mis vecinos octogenarios, que montan en bici cada día para ir al mercado de verduras y traer a casa los puerros y el jengibre y la carne con gusanitos.
Un año diferente al pasado y éste al que antecede. Un fin de semana de genial tertulia con el embajador de un gran país, con un filósofo español (éste mi señor) y uno canadiense, una griega que al conocer mi nombre me agarra la mano fuerte al escuchar un nombre que le suena tanto a casa, a su casa, Aleceia, así me enseñó mi madre, verdadera significa...Almuerzo mágico en la residencia diplomática, construida en los años de la RDA, con su suelo de parqué y sofás de cuero, alfombras gigantes y paredes repletas, de cuadros, esculturas y vida. Un aroma tan familiar, el de la casa de mi tía en el Parque, baño en la piscina y merienda con tarta de fambruesas de la pastelería Húngara; tardes eternas hasta que se marcha el sol, hacia las ocho, cuando con el bañador todavía mojado, volvíamos la madre y las dos hijas a casa en el coche de mamá.
Y mientras aquí, paseos todas las semanas al 798, nuevos proyectos que desarrollar con mis dos cámaras a la espalda. Esperando repetir la gran experiencia del cuarto oscuro con la tenue luz roja.
Ayer olvidé todos mis apuntes de chino en un supermercado. Estoy al borde del colapso...
¿Qué fue del Tívoli, el Benlliure o el Juan de Austria? Pocos cines ya en Madrid, ¿Dónde irán a parar las fregonas y barreños, las casas de ladrillo visto, sus vecinos, el ethos y el pathos del barrio? De la ciudad entera, esas viviendas llenas de cacharros, trastos, olor a aceite, orinales, coles gigantes, termos, tazas de latón. Desaparecerá, para mí y para todos, el barrio que rodea la campana y el tambor, el corazón de la ciudad. Se parará, y con él las vidas duras, la curiosidad de quienes quieren saber y conocer más. No hay marcha atrás, no hay tiempo para la melancolía, así dicen mis vecinos octogenarios, que montan en bici cada día para ir al mercado de verduras y traer a casa los puerros y el jengibre y la carne con gusanitos.
Un año diferente al pasado y éste al que antecede. Un fin de semana de genial tertulia con el embajador de un gran país, con un filósofo español (éste mi señor) y uno canadiense, una griega que al conocer mi nombre me agarra la mano fuerte al escuchar un nombre que le suena tanto a casa, a su casa, Aleceia, así me enseñó mi madre, verdadera significa...Almuerzo mágico en la residencia diplomática, construida en los años de la RDA, con su suelo de parqué y sofás de cuero, alfombras gigantes y paredes repletas, de cuadros, esculturas y vida. Un aroma tan familiar, el de la casa de mi tía en el Parque, baño en la piscina y merienda con tarta de fambruesas de la pastelería Húngara; tardes eternas hasta que se marcha el sol, hacia las ocho, cuando con el bañador todavía mojado, volvíamos la madre y las dos hijas a casa en el coche de mamá.
Y mientras aquí, paseos todas las semanas al 798, nuevos proyectos que desarrollar con mis dos cámaras a la espalda. Esperando repetir la gran experiencia del cuarto oscuro con la tenue luz roja.
Ayer olvidé todos mis apuntes de chino en un supermercado. Estoy al borde del colapso...
domingo, 7 de marzo de 2010
Comer, beber, amar
Nieve, nieve y nieve. Marzo, febrero, enero, diciembre, noviembre, octubre, mes éste cuando aconteció la primera nevada. Cinco meses enteros con sus 150 días y un frío por debajo de los ceros grados que yo ya difícilmente puedo soportar. Nos hacemos fuertes, tomamos bayas y tés reconstituyentes. Mi body aguanta bien pero no sé por cuánto tiempo más. Hoy he tardado una hora y media hasta que he llegado a la oficina de los vientos.
Fin de semana que ha sido provechoso, con descubrimiento de nueva librería y filmoteca incluidas. Cómo se aprende a apreciar cada una de estas pequeñas cosas en esta ciudad cada vez más inhóspita.
Día de la mujer, el Gobierno nos regala media tarde libre. Volveré a mi hutong para leer en el sofá al calor de las estufas eléctricas y ver las conclusiones de la reunión anual de la NPC y la CPPCC, dirigiendo el país, dirigiendo ya el mundo...
Día de la mujer, el Gobierno nos regala media tarde libre. Volveré a mi hutong para leer en el sofá al calor de las estufas eléctricas y ver las conclusiones de la reunión anual de la NPC y la CPPCC, dirigiendo el país, dirigiendo ya el mundo...
jueves, 11 de febrero de 2010
Gong xi gong xi gong xi ni!
Ahhhhhh, que ya suenan los petardos... Me pregunto si este año tendremos un nuevo edificio en llamas, ejemplo claro de arquitectura efímera.
Que viene el tigre, pisando fuerte. Adiós al buey y su pesada carga. Año de no parar, mil cursos a la vista, el chino nivel pro, la cocina y las fotos. Y así recorro el calendario chino, llegué con el cerdo, que pronto se convirtió en rata, luego fue buey y ahora es tigre. Quizá no esté ya para ver el conejo, quién sabe, no aquí, pero sí en Lavapiés.
Ya he hecho mis propios revelados, nuestros muebles y cuadros. Nuestra casa hutong es digna de ver y ser vista, planta de naranjito y escalera a la terraza, arañas por doquier y vecinos que antaño fueron guardias rojas. Más no puedo pedir para mí misma. Perros pequineses que campan a sus anchas entre alcantarillas atascadas con noodles y hombres en pijama con chanclas de doraemon.
Seamos felices todos en la medida de lo posible. Hu hu sheng wei.
A Taiwan me iré y nadie me verá.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
¡La encontré! Donde la ciudad monstruosa se convierte en pueblo y los pájaros vuelan sin rumbo, el silencio es absoluto y huele a chimenea. Un poco más al este de las torres de la Campana y el Tambor, antaño marcadores de los principales hitos del día, situadas en el eje central de Beijing, que de norte a sur es Qianmen, Tiananmen, Ciudad prohibida, la Colina del Carbón, la Campana y el Tambor, y mucho más al norte, el estadio del Nido. Todos los parques y altares, siguiendo los principios del ba gua en el feng shui, así como mi nueva casa, orientada al sur. Cada sábado por la mañana vemos el sol que nos mira en nuestra habitación al este. Ya a mediodía, si nos movemos al salón (en el centro de la casa), ahí sigue observándonos, y luego ya por la tarde, cuando sólo nos mira de reojo, mientras se esconde tras los tejados grises de la ciudad vieja.
Y qué cantidad de cosas se acumulan en dos años (cosas, sólo son cosas), y qué terribles que son las mudanzas. Todo sea por un año de novedades y una terraza sobre mi tejado, con vistas a los hutones del barrio.
Mientras me pregunto, ¿Por qué no hubo cielo azul en Madrid?¿Por qué estoy tardando tanto en leer la Montaña del Alma? ¿Cuándo iré a por mi título de chino? ¿Cuándo me darán mi visado y esta situación ilegal en la que me encuentro terminará?
Y qué cantidad de cosas se acumulan en dos años (cosas, sólo son cosas), y qué terribles que son las mudanzas. Todo sea por un año de novedades y una terraza sobre mi tejado, con vistas a los hutones del barrio.
Mientras me pregunto, ¿Por qué no hubo cielo azul en Madrid?¿Por qué estoy tardando tanto en leer la Montaña del Alma? ¿Cuándo iré a por mi título de chino? ¿Cuándo me darán mi visado y esta situación ilegal en la que me encuentro terminará?
viernes, 4 de diciembre de 2009
Hoy
domingo, 15 de noviembre de 2009
Dongtian
Máxima -1ºC, mínima -11ºC...¡Hace un frío que pela! Yo no sé cómo se va a tomar Obama este clima continental, espero que lleve leotardos interiores como yo. Supercontinental diría yo. Recuerdo cuando hacía los mapitas en el colegio, coloreando las zonas según el clima: tropical, mediterráneo, polar, continental… Pues sí, por tercer año ya acusando estoy el invierno pekinés. Ya están los supermercados preparados con las baldas plagadas de calzones interiores y camisetas interiores polares. Un horror, tela acrílica que se electriza sólo con mirarla. Tanta sequedad propicia los calambrazos en cualquier momento: al dar la mano a quien toque y al cerrar la puerta del taxi o motocarro – si con suerte lleva puertas-.
En mi casa ya he repasado las juntas de puertas y ventanas con cinta aislante, y eso que las calidades de mi minihogar superan la media china (creo). Sigo sin entender cómo los chinos de mi vecindario aún disfrutan las partidas de ping pong en la sala acristalada que hay en el bajo, con todas las ventanas de par en par. A la fresca y tan contentos. Lo mismo la de la lavandería, día y noche –porque trabaja hasta bien pasadas las once- con la puerta abierta. Y los que venden pinchitos en la calle, y las abuelas que bailan cada día en la calle de Chaoyang a las ocho de la tarde. Aunque todos y cada uno de ellos se habrá cuidado bien de tener los riñones protegidos.
Como dicen los chinos, en invierno toca reponer energías, descansar, nutrirse bien, alimentarse con comidas de gran aporte calórico (hot pot, guisos grasos y frutos secos).
Lunes, comienza otra semana, veamos si pasa rauda y veloz como las otras 46 precedentes de lo que va de año.
En mi casa ya he repasado las juntas de puertas y ventanas con cinta aislante, y eso que las calidades de mi minihogar superan la media china (creo). Sigo sin entender cómo los chinos de mi vecindario aún disfrutan las partidas de ping pong en la sala acristalada que hay en el bajo, con todas las ventanas de par en par. A la fresca y tan contentos. Lo mismo la de la lavandería, día y noche –porque trabaja hasta bien pasadas las once- con la puerta abierta. Y los que venden pinchitos en la calle, y las abuelas que bailan cada día en la calle de Chaoyang a las ocho de la tarde. Aunque todos y cada uno de ellos se habrá cuidado bien de tener los riñones protegidos.
Como dicen los chinos, en invierno toca reponer energías, descansar, nutrirse bien, alimentarse con comidas de gran aporte calórico (hot pot, guisos grasos y frutos secos).
Lunes, comienza otra semana, veamos si pasa rauda y veloz como las otras 46 precedentes de lo que va de año.
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