martes, 29 de julio de 2008

De masas y masillas

Ayer estuve en una clase para aprender a hacer los noodles de la longevidad y los jiaozis típicos chinos, rellenos de cerdo con jengibre y de setas con huevo. Todo ello aderezado con aceite de sésamo y cacahuete, no sin antes haber condimentado bien con polvos de caldo de pollo concentrado y otro tanto de sal. Los chinos son así, violentos con la comida. Y yo también soy así, perezosa y vaga en lo que a asuntos culinarios se refierte. Soy de la filosofía materna, cocina fácil y sencilla, que no por ello peor o menos sabrosa.

Tres horas que me pase dándole a la masa. Me acordé del rey del Tallarín, allá en los Madriles, detrás del Edificio España y cerca de la Taberna Mozárabe. Creo que en frente está el Rey del Pollo Frito. Ay los sitios de Madrid. Un poco más hacia delante se llegaría hasta Noviciado y luego subiendo por la calle Pez y luego a la izquierda al sitio de croquetas más rico del mundo. Jo...La calle del Pez, esa que debe su nombre a la casa del Pez. Creo que ahora la han reformado pero todavía se puede ver un pez chiquitito en la fachada.


domingo, 27 de julio de 2008

Historias para no dormir

Ahora solita tras la llorera por la despedida de mis amis, qué bonito que vengan de visita los amigos de siempre, no notar que han pasado casi ocho meses sin volver a casa, que todo es como siempre, que los bailes con abanicos se disfrutan igual y las risas salen solas, qué bien, qué felicidad. Vuelta a la realidad hoy, no es tan dura, no pasa nada, un paso hacia delante y luego otro. Ya está, respira hondo.

Durante estos meses he aprendido a liquidar de forma paulatina mi bola de domingo, basta ya, nunca más. Ahora vienen otras bolas, presentes durante toda la semana, qué hacer el año que viene, cómo, cuándo y porqué. Bueno, tranquilidad, el genio viene en breve, es todo lo que necesito, aquí le espero, lo demás, importa lo que importa. Mientras, he decidido perderme entre historias de alquimia, antropología e historia china. Algún hanzi que otro también aprendo. Buf, cada vez más cuesta arriba, como el pobre Sísifo, este esfuerzo para nada.

Pekín, Pekín, Pekín, a veces me lo tengo que repetir varias veces para ser consciente de dónde estoy. Ah! Sí, sí, es verdad, en Pekín: con sus Juegos Olímpicos y su lema "One world, one dream" "周一个世界, 周一个梦想", y qué sueño común será el que tenemos...Dudo de los sueños de algunos, mejor quedémonos como estamos, cada uno en su realidad, que el lado oscuro y mezquino está mejor donde está, y yo no quiero saber nada de ambiciones y bajezas. Como reza el I-Ching, seamos mejor número nueve en el quinto lugar, cuando el dragón vuela alto sin haber caído aún en excesos. Así quería ser siempre el emperador, sin llegar al nueve seis, cuando el dragón es arrogante y vuelve a lo más bajo, si llegamos a la cima más alta lo siguiente que toca es la caída. Obviedades estas en las que hay que pensar.

jueves, 24 de julio de 2008

Amenaza tormenta, amenaza desidia

Días de no sé, de me quiero marchar, de esto ya no hay quien lo aguante. Días de qué bonito, qué bien me lo paso por las noches, qué ganas de bailar tengo.

Así estamos, entre cursos de I-Ching y misiones no cumplidas, véase la búsqueda de entradas para los JJOO. Yo que me había propuesto hacer cola al más puro estilo fan de Riky Martin (ser horrible que merece morir, todo sea dicho)...Imposible, contra los chinos no se puede competir. Desde hacía tres días ya estaban todos apostados en las puertas de las taquillas para hacerse con las entradas que han salido en esta cuarta y última fase. Aquí estoy, a dos velas. Yo que me había aprendido cómo decir en chino natación sincronizada femenina, 1500 metros masculino, gimnasia artística en suelo por equipos, bla bla bla.

Entre las cosas buenas está la visita de mis amigos de Madrid, muy breve eso sí, muy difícil ir a Pingyao, yo me quedé en Pekín, no sin haber intentado lo imposible. Resulta que por los JJOO (cómo no) han obligado a muchos obreros a retornar a sus ciudades natales. Todos, obedientes, han acudido prestos a la estación a comprar billetes. De ahí la imposibilidad de viajar en tren para el turista de a pie.

Por hoy nada más, me voy a hacer contratos, notas informativas y otros informes.



jueves, 10 de julio de 2008

Yendo hacia dónde

Hacia la ataraxia por ejemplo.

Ayer por fin fui al Teatro Nacional, también llamado "el huevo", para ver Aida. Y no sé muy bien qué decir la verdad. La puesta en escena me la esperaba más espectacular y el público me lo esperaba más solemne (los chinos no se enteran de media), pero bueno, la experiencia merece la pena, el edificio es una maravilla de la arquitectura. Bien por todos es sabido que me gustan mucho los Gehrys, Fosters, Nouvels, Calatravas, Niemeyers, Bofilles, Oízas, Wrights, Le Corbusiers, Miralles, Libeskinds, Hadids, Aokis y demás. Ver y soñar con haber sido. Me conformo con mirar un poquito.

Pues bien, el huevo es obra del francés Paul Andreu, quien ha causado mucha controversia: un teatro nacional para China, de estilo futurista justo al lado de Tianamen y la Ciudad Prohibida.

Sobre Aida: me quedo con unas niñas chinas de no más de siete años que hacían las veces de esclavas etíopes de Amneris. Para ello se les había puesto una peluca de pelo negro rizado fosco tipo africano caníbal (faltaba el huesito) y hacían bailes que culminaron con el aplauso del público al más puro estilo de actuación colegial para los padres (saludaron al público y todo, en mitad del segundo acto...). Un sinsentido colosal.

Guapos, buen fin de semana. Quiero coger el coche y marchar a Santa Cruz. Pero no, no puedo, que mañana en Houhai me toca correr los SanFermines.

lunes, 7 de julio de 2008

Y digo yo...y dice el tao:

La gran mayoría de las personas
qué vacía y mal se siente,
porque usa las cosas para deleitar su corazón,
en lugar de usar su corazón para disfrutar de las cosas.

Así es y cada vez más. Tristemente.

A pesar de la sucia y persistente bruma-calima de Pekín intento reconciliarme con los elementos y disfrutar de lo que esta vida me ofrece. Una clase de taichi en el parque, intentando desarrollar mi yang, porque resulta que yo estoy muy yin. Ahora me ha dado por comer lichis, fruta muy apreciada en China, a pesar de tener mucho fuego. Nunca es bueno el exceso de fuego interno, en el equilibrio está la salud. Así pues, para compensar mi fuego, bebo té verde.

Así de simples deberían de ser las cosas. Todo depende del cristal con que se mire.

miércoles, 2 de julio de 2008

Hapiness...is a warm gun!

Como cantarían los Beatles, el gran White Album.

Hoy he leído en el China Daily que la gente de este mundo está cada vez más feliz. Según los últimos datos de una encuesta, que ya lleva años realizando la Universidad de Michigan, la nación más feliz es Dinamarca, la menos feliz Zimbabwe. No sé qué criterios habrán escogido para medir la felicidad de una nación entera, creo que esta encuesta es un absurdo monumental.

Por mi parte yo hoy ando un poco más feliz, por la tard, después de mi clase de chino iré al Bookworm ya que se presenta un libro del periodista fotógrafo chino Liu Heung Shing, ganador del Pulitzer de fotografía.

¿ Y mañana? Al parque de Ritan a mi primera clase de Taichi.