lunes, 5 de mayo de 2008

¡Que vienen los Uygur!


De vuelta de Xinjiang. Nunca pudimos llegar a nuestra última parada, Kashgar, por la tormenta de arena. No importa, además de llevar torta lo hemos pasado estupendamente en el resto del camino. Xinjiang es otro mundo, otro país (esto lo diré bajito por si se enfadan los de Mainland). Paisajes desérticos, yermos, kilómetros y kilómetros de estepa y erial. Cómo me ha gustado.
Primera parada Dunhuang y sus cuevas budistas. Descubrir el poder de Feitian, la flying Apsara. Dunas gigantes y Crescent Lake.
Tren nocturno hacia Turpan, qué ilusión, dormir con otros cinco chinos desconocidos en mi compartimento. ¡Viva!Los pies al aire, despertares de nenuco, bostezo, eructos y noodles. Qué majos que son.
Cuántas horas, muchas. Llegada a Turpan. Uvas, parras y recuerdos de Santa Cruz. Cielo azul y minaretes, desierto y montañas de fuego, más desierto, exploración de petróleo. Dormitar en hotel de mala muerte. Comida Uygur, pinchitos y mian.

Marcha hacia Urumqi, paisaje único, montañas negras y camellos que pululan por las montañas a su libre albedrío. Aerogeneradores por doquier, recuerdo del paso por Zaragoza. (Ummm, me acuerdo ahora de los Monegros, no querré volver más nunca a mi país si al final crean un nuevo Las Vegas para almas perdidas en ese lugar.)
Prosigo, mi camino, un lago gigante, el mar muerto de china. Después llegará la montaña celestial, con su lago hecho de lágrimas del amor de ella por él.

Urumqi, gentío y ciudad de Dios Xinjianesa, chinos, rusos y caucásicos. Chinos rubios, chinos moros, chinos rumanos. Así, ¿serán chinos? Mezquitas todas, azulejos de colores, mercados nocturnos, recuerdos de Kuala. Eclecticismo y desequilibrio. Ni un segundo sin poder dejar de observar, de mirar. Aquí, en la ciudad más lejana del mar del mundo los niños juegan al avión y al truque. Las niñas hacen los deberes en la calle mientras otros niños pícaros juegan a las caras jugando a ser mayores. Pues como en todos sitios. Los juegos del lenguaje. Para mí es la vida y su círculo, que no espiral.

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